iSenaCode
Stay hungry, stay foolish!
iSenaCode
Stay hungry, stay foolish!

Apple lleva años vendiéndonos una idea maravillosa en la que tu privacidad es sagrada. Tus datos son tuyos. Tu iPhone no te espía. Tus fotos están seguras. Tus conversaciones permanecen privadas. Y mientras el resto de compañías tecnológicas parecen personajes secundarios de Black Mirror, Apple aparece en escena vestida de blanco nuclear diciendo que ellos no comercian contigo.
Realmente uno quiere creerlo, porque la verdad es que admitir que has pagado más de 1.500 euros por un teléfono que te trata como si fueras material clasificado de la CIA también tiene su encanto. Te hace sentir especial… aunque no lo seas.
El problema es que Apple ha llevado la privacidad a un punto donde, en ocasiones, usar sus dispositivos parece participar en una gymkana burocrática diseñada por un abogado paranoico. Compartir archivos entre aplicaciones es una experiencia espiritual. Dar permisos a una aplicaciónnes requiere más aprobaciones que entrar en la OTAN. Y cada vez que una aplicación quiere acceder a algo mínimamente útil, el iPhone te mira como si acabara de descubrirte intentando robar plutonio.
Pero Apple insiste en protegerte incluso de decisiones perfectamente razonables. Hay momentos en los que usar iOS parece convivir con una madre sobreprotectora que te sigue diciendo que te abrigues o que tengas cuidado con el metro aunque tengas más de 40 años y estés en agosto en Sevilla.
Apple, privacidad y Siri no es un buen combo
Luego está Siri, ese asistente virtual cuya principal ventaja competitiva es que no sabe absolutamente nada de ti. Mientras otras inteligencias artificiales aprenden de ti, de lo que haces, de tu vida, Siri sigue emocionándose porque ha conseguido poner un temporizador de pasta sin colapsar mentalmente.
Apple presume de que Siri procesa muchas cosas en el dispositivo. Y eso está muy bien. El inconveniente es que el dispositivo luego procesa lento, regular y con el entusiasmo de un funcionario un viernes a las 14:58.

Y aun así, aquí seguimos. Porque Apple ha conseguido algo fascinante, y es que es capaz de convertir las limitaciones en lujo. Que una función no exista ya no significa que falte algo. Significa que Apple ha decidido protegerte. Y nosotros asentimos como miembros de una secta tecnológica premium.
Lo más irónico es que probablemente tengan razón. Quizá nuestra privacidad sí está más segura con Apple. Quizá nuestros datos no estén alimentando un algoritmo publicitario en alguna oficina oscura de Silicon Valley. Pero también es verdad que, a veces, uno empieza a sospechar que Apple protege tanto nuestra privacidad porque así nadie puede comprobar por qué Siri sigue siendo incapaz de entender un simple “ponme música para cocinar”.
Un poquito de rigor no vendría mal. Menuda basura de artículo.
Siento que no te haya gustado, la verdad, pero al ser un artículo de opinión he expresado la mía. No pretendía tener el rigor periodístico que tienen las noticias y sí, como te he comentado, expresar una opinión totalmente subjetiva sobre el tema.
Ojalá que te guste alguno de los artículos que escriba próximamente!Sería un verdadero placer poder obtener un feed back positivo.
Saludos.