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Stay hungry, stay foolish!
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¿Quién iba a pagar por música digital si podía conseguirla gratis?
Esto es lo que pensaban las discográficas en el final de los años 90 y principios de los 2000. Pues bien, Steve Jobs respondió a esa pregunta con un programa, una tienda de música en línea y una estrategia tan disruptiva que transformó la industria musical y, de paso, nuestros hábitos de consumo para siempre. Así nació iTunes.
A finales de los 90, las descargas ilegales en la industria musical se estaban cargando todo el ecosistema que había en aquella época. Programas como Napster habían abierto la veda: millones de personas compartían canciones en formato MP3 de forma gratuita, y las discográficas veían cómo sus ingresos por ventas de música en formato físico se esfumaban y no sabían qué hacer para revertir la situación.

El problema no era tanto la música digital per se, sino que nadie había sabido monetizarla de forma eficaz y legal. Hasta que llegaron Steve Jobs y Apple.
Unos días después de Reyes, el 9 de enero de 2001, Apple lanzó iTunes: un programa gratuito para Mac que permitía importar CDs, organizar canciones y crear listas de reproducción de una forma intuitiva y fácil de usar. Lo que parecía una herramienta más para melómanos era en realidad la base sobre la que se construiría un imperio digital y el programa que se coronaría como el estándar dentro de la industria.
Meses después llegaría el primer iPod. Y con él, la verdadera magia: sincronizar toda tu música en el bolsillo. La combinación iTunes + iPod era irresistible. Pero faltaba un paso más.
«1.000 canciones en mi bolsillo»
Steve Jobs.
«A thousand songs in my pocket»
Steve Jobs.
El 28 de abril de 2003 Apple lanzó la iTunes Music Store. Por primera vez, se podían comprar canciones individuales por 0,99 dólares.
El modelo era simple, cómodo, legal… y rompedor.
¿Quién convenció a las grandes discográficas para subirse al carro? Steve Jobs en persona. Se conoce que negociar con Jobs no era fácil, pero cuando el CEO de Apple se proponía cambiar las cosas, normalmente se salía con la suya.

Jobs en sus conversaciones con las discográficas les prometió tres cosas:
Las discográficas, desesperadas por frenar la piratería, aceptaron el trato. Y los usuarios, por fin, tenían una alternativa legal que funcionaba. El resultado: un millón de canciones vendidas en la primera semana.
Desde ese momento, iTunes se convirtió en el epicentro del entretenimiento digital:

Durante años, todo pasaba por iTunes. En 2010, Apple celebró los 10.000 millones de canciones vendidas y declaraba su tienda como la más grande del mundo. iTunes había dejado de ser un programa: era una puerta de entrada al universo digital.
iTunes empezó sola, pero se fue encontrando «amigos» en el camino. Servicios como Spotify o Pandora, que popularizaron el streaming, hicieron que el modelo de pago por canción empezara a desinflarse.
¿Pagar 0,99 $ por una canción cuando puedes escuchar millones por 9,99 $ al mes?
Apple no tardó en reaccionar. En 2015 lanzó Apple Music, su propio servicio de música de suscripción, y poco a poco fue trasladando el protagonismo desde iTunes al nuevo ojito derecho de la manzana mordida.
Finalmente, en 2019, anunció el fin de iTunes como app unificada en Mac; iTunes era tan robusta que lo sustituyeron por tres aplicaciones:
Sin duda, era el fin simbólico de una era.
Más allá de cifras y funciones, iTunes nos enseñó a consumir música de otra forma:
Fue, en definitiva, el puente entre el CD y el streaming. Y aunque hoy ya no sea protagonista, su influencia se siente cada vez que decimos: “Oye Siri, pon algo de MetallicA”.
Fuente | Apple Newsroom | SAE Institute México | Wikipedia | Applesfera | 20 Minutos | EFE | The Wall Street Journal