iSenaCode
Stay hungry, stay foolish!
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Stay hungry, stay foolish!

A mi hay algo de Apple, como empresa, que realmente me fascina. Es la única multinacional que consigue que decisiones que, en el momento de anunciarlas parecen sacadas de una reunión improvisada con café frío y cero sentido común, acaben siendo… inevitables. Brillantes. Necesarias. Copiadas por todos los demás.
Recordemos aquel glorioso instante en el que decidieron quitar el cargador de la caja del iPhone. La reacción fue inmediata. Recuerdo internet lleno de memes. Artículos plagados de indignación, incendiarios que, casualmente, no impidió que se siguieran vendiendo iPhones como churros. El argumento? Ecología. La sospecha? Ahorro de costes. El resultado? Todos los fabricantes haciendo lo mismo meses después.
Luego está el tema de los puertos. Apple tiene una relación curiosa con ellos. Los elimina con la misma facilidad con la que tú eliminas aplicaciones que no usas… pero luego te arrepientes. El jack de auriculares desapareció y el mundo ardió durante aproximadamente tres semanas. Después, todos íbamos por la calle con auriculares inalámbricos, sintiéndonos ligeramente superiores, como si hubiéramos evolucionado.
Y qué decir del teclado mariposa en los MacBook. Una decisión que parecía diseñada por alguien que odiaba escribir. Fallaba, se atascaba y sonaba como si estuvieras escribiendo sobre una bolsa de patatas. Un desastre. Hasta que Apple, en un giro digno de guion de película, reculó, aprendió (sí, Apple aprendiendo) y volvió a un diseño más sensato. Ahora valoramos los teclados buenos como si fueran un lujo de alta gama.
Apple también tiene esa habilidad especial para eliminar cosas que funcionan perfectamente… para luego reintroducirlas como si fueran una innovación revolucionaria. El MagSafe en los MacBooks, por ejemplo. Lo quitan, lo echas de menos, vuelve… y de repente es lo mejor que te ha pasado en el mundo tech.
La clave de todo esto es muy simple, ya que Apple no toma decisiones para hoy. Y, lo peor (o lo mejor), es que suele tener razón. Nos quejamos, protestamos, escribimos artículos con tono dramático… y al final acabamos adaptándonos. Porque, en el fondo, Apple no vende productos. Vende el futuro. Uno que al principio no entendemos, pero que, cuando llega, ya no queremos abandonar.
Así que la próxima vez que Apple haga algo que no tenga ningún sentido… tranquilo. Dale seis meses. O tres. O uno. Probablemente terminarás defendiéndolo en una conversación como si hubieras estado de acuerdo desde el principio. Y eso, sinceramente, es casi más impresionante que cualquier keynote.