iSenaCode
Stay hungry, stay foolish!
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Stay hungry, stay foolish!

De un tiempo a esta parte, se repite una noticia con inquietante frecuencia: otro alto ejecutivo deja Apple para irse a una empresa rival. A veces es un ingeniero clave. Otras, un directivo que llevaba años en las capas más altas de la compañía. Pero la historia se repite. Se van.
Y lo preocupante no es solo quién se va, sino por qué.
De eso va este artículo. De dar mi opinión personal, de invitar al debate y de ver quiénes coincidís conmigo… y quiénes no. Porque, seamos sinceros: ninguno de nosotros tiene la verdad absoluta. No estamos dentro de Apple, y seguramente estamos influenciados por lo que escuchamos en podcasts o leemos en medios tecnológicos.
Desde fuera, Apple sigue siendo una máquina impecable: resultados financieros sólidos, productos de enorme éxito comercial, un ecosistema casi perfecto. Pero desde dentro, cada vez más voces coinciden en lo mismo:
Apple ha perdido el proyecto.
En principio, nadie se va de Apple por dinero. La compañía tiene músculo suficiente para retener a quien quiera. Otra cosa es que quiera hacerlo. El problema parece ser otro: la falta de una visión clara, retadora y con propósito.

En una época donde la innovación se apoya en la inteligencia artificial, la computación espacial o la sostenibilidad, Apple parece seguir mirando más al Excel que al horizonte.
Si queremos poner ejemplos:
Apple Vision Pro es increíble… pero no es masivo.
Apple Intelligence promete… pero llega con retraso.
Desde dentro, lo que muchos talentos buscan es inspiración. Un proyecto que les mueva, que les haga sentir parte de algo más grande.
Y eso, por mucho que lo adornen en las keynotes, ya no está tan claro en Cupertino.
Por eso cada vez más figuras clave hacen las maletas:
No por traición.
No por cansancio.
Sino por sed de propósito. Por querer volver a construir. A arriesgar. A ilusionarse.
Mira, si yo supiera con certeza qué le falta a Apple, no estaría trabajando a tiempo completo en una tienda por departamentos. Estaría allí, con ellos, codo con codo, intentando evitar justo lo que ahora está ocurriendo.
Lo que sí puedo deciros es lo que no le falta:
No le faltan recursos.
No le falta prestigio.
No le faltan usuarios fieles.
Quizá lo que le falta es un “por qué”.
Una hoja de ruta que mire más allá del siguiente trimestre.
Una visión que vuelva a situar a Apple en la vanguardia no solo de la tecnología, sino también de la imaginación.
Dentro de algo más de un año, llegará una nueva generación de iPhone. Pero no será una más: será el iPhone del 20º aniversario.
Se especula con que, por fin, veremos un iPhone plegable. Uno que la competencia lleva casi una década vendiendo cuando Apple lo lance.
Estamos de acuerdo: Apple rara vez es la primera, pero suele ser quien lo mejora y lo populariza.
La pregunta es: ¿estará esta vez en lo cierto?
Veremos.
Y lo más importante: estaremos aquí para contártelo.
Porque al final, quien quiere hacer historia no busca comodidad. Busca proyecto.