Desde pequeños, hemos visto como en mucha películas y series futuristas enfocadas en el mundo de la tecnología, los humanos han querido conectar sus cerebros a ordenadores para así sacarle más rendimiento y hacer que hombre y máquina trabajen juntos. Fuera ya de la ciencia-ficción, como por ejemplo en la película Pacific Rim, se puede estimar que las interfaces cerebro-ordenador o BMI (siglas en inglés de Brain Machine Interface) son un elemento futurista muy a tener en cuenta de aquí a muy pocos años. Quizás es pronto, pero según la consultora Juniper Research calcula que en la actualidad hay unos 350.000 dispositivos para conectar las señales de nuestro cerebro a un sistema informático.

El futuro de nuestra mente…

En 2030 podremos conectar nuestro cerebro a un ordenador

No todo serán los robots, nuestra mente será la encargada de generar un nuevo mercado de inteligencia que abordará alrededor de 25,6 millones de unidades de esta clase de tecnología para el año 2030 (muy cerquita ya), según mencionan en Juniper Research. No todo estará pensado para la parte médica, la razón principal de esta revolución futurista de intarfaces cerebro-ordenador se desarrollará más para un mercado de consumo cotidiano.

Se dejará algo más de lado la parte científica o de uso médico experimental para basarse en el usuario de a pie. Es decir, estos nuevos dispositivos conectados a nuestro cerebro ofrecerán nuevas capacidades para ver y controlar escenarios de realidad virtual, mejorar toda la experiencia de usuario y su inmersión en una nueva dimensión sin límites.

Tu cerebro, tus decisiones

No quiere decir que seas Magneto de los X-Men ni tampoco, el chip que se implantan en el primer episodio de Black Mirror de la quinta temporada con el juego de Striking Vipers. Pero quien sabe hacia donde avanzará esta técnica de controlar un ordenador con el cebrero… o ¿será él quien nos controle a nosotros?

En 2030 podremos conectar nuestro cerebro a un ordenador con total normalidad

Otra de las funciones de este cerebro-ordenador o BMI, serían dar mejores capacidades y habilidades para el bienestar, meditación o mejorar la calidad del sueño. Se desarrollarán muchas aplicaciones para este tipo de consumo virtual que vivirá un despegue de unos 100.000 consumidores estimados ahora mismo. Se estipula que llegue hasta los 13 millones en los años 2030, es… ¡flipante!

Por otra parte los electroencefalogramas (EEG) seguirán siendo predominanes también para este tipo de tecnología futurista. Su difusión en al ámbito de la medicina no es muy costoso. Tampoco, es una técnica invasiva para los pacientes así, que se puede considerar ideal para un futuro cercano. Podemos finalizar también mencionando al gran Elon Musk el cual, ha recaudado alrededor de 40 millones de dólares para financiar sus propias interfaces cerebro-ordenador. Veremos si en 2030, estamos conectados realmente o con la “cabeza” en otro sitio.

¿Qué opináis al respecto de esta tecnología? os esperamos en comentarios. Salu2!!! ;D