Análisis nuevos iPad Pro 2017 (segunda generación)

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Marcos pequeños, color plateado y 10,5 pulgadas. Así es mi nuevo compañero de viaje, el nuevo iPad Pro. A pesar de tener un cuerpo no mucho más grande que el modelo anterior de 9.7, la reducción de marcos ha permitido agrandar la pantalla del hermano pequeño de los modelos Pro hasta las 10,5 pulgadas. Las especificaciones ya las sabéis todos: chip A10X Fusion, pantalla con tasa de refresco de hasta 120hz, con más brillo y con la posibilidad de aprovechar las bondades que nos otorga el HDR, pero dejando los números a un lado, ¿qué tal se comporta en el día a día?

Mitad hardware, mitad iOS11

No se me ocurre una afirmación mejor para definir a este iPad Pro. A parte de la potencia -que ya tenía bastante en los modelos anteriores- ahora también tenemos un software relativamente a la altura. El nuevo iPad Pro es menos sin el valor añadido que le aporta iOS11. Apple ha cogido algunas características más propias de un Mac que de una tablet y las ha adaptado a su manera para llevarlas al terreno de los iPad. Los usuarios exigían un software más profesional y que nos aportara un plus de productividad a la hora de trabajar y tras unos días con él puedo decir que lo han conseguido.

Las novedades con respecto a los iPad Pro “de primera generación” no son muchas y aunque sí suponen una evolución importante de cara al usuario, en caso de tener un iPad Pro, en mi opinión no merece la pena actualizar al nuevo modelo pues algunas mejoras en pantalla, mayor potencia y una reducción de marcos que permite aumentar la superficie táctil en 0,8 pulgadas no creo que justifique el cambio. No me malinterpretéis, la reducción de marcos le sienta muy bien, y los 120Hz y el HDR son una pasada, pero tampoco es una cosa como para volverse loco. Además, como ya he indicado, creo que la verdadera “revolución” de los iPad Pro viene con iOS11.

Tras probar este iPad Pro -junto con iOS11- durante unos días, no me cabe la menor duda de que a partir de ahora mucha gente empezará a plantearse si realmente es necesario tener un PC o un Mac en casa ya que tanto por potencia como por software el usuario medio no echará en falta un ordenador, y además ganará en movilidad. No obstante, para el usuario “profesional” que utiliza aplicaciones para tareas más específicas como maquetación o edición de vídeo profesional este cambio aún queda lejos.

En cuanto a precios, el iPad Pro es relativamente caro. El modelo de entrada de 10,5 pulgadas y 64GB de almacenamiento interno cuesta 729€ a lo que habría que sumarle 109€ del Apple Pencil y 179€ del SmartKeyboard por lo que el kit completo asciende a 1017€, una cantidad nada despreciable. Teniendo en cuenta las características de este iPad Pro -que recordemos es más potente que un MacBook Pro de 2016 sin TouchBar- y el perfil de usuario al que va destinado, creo que a pesar de ser alto, no me parece nada desproporcionado. Además en caso de no necesitar la potencia de este modelo y la precisión del Pencil, hay otras opciones más baratas dentro del mercado como los nuevos iPad que Apple presentó en Marzo de este año.

Vídeo análisis de los nuevos iPad Pro 10,5″ y 12,9″ (segunda generación):

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